¿En qué consiste la psicoterapia?

La psicoterapia tiene como objetivo el tratamiento del estado psíquico del paciente, modificando pensamientos, sentimientos y conductas mediante la relación dual entre éste y el psicoterapeuta, y a través del control de las pautas, de los ejercicios y de las indicaciones que se derivan. El tratamiento psicoterapéutico es un proceso dinámico-evolutivo ya que se adapta a la demanda actual del paciente. Se propone disminuir el sentimiento subjetivo de sufrimiento, promover un aprendizaje corrector y generar cambios en el estado y/o en la estructura psíquica del paciente, que requerirá espacio y situación estable así como compromiso por ambas partes.

Las dos áreas de intervención son la experiencia interna de la persona y los mecanismos psicológicos de control de la conducta. No todos los pacientes reciben tratamiento de forma individualizada, en el caso del servicio que aquí se ofrece, es exclusivamente individual, pudiéndose recomendar el soporte de una terapia grupal si se creyese necesario.

En caso de que la persona reciba simultáneamente servicios psiquiátricos, esta decisión se toma conjuntamente entre ambos profesionales según las necesidades del paciente.

Ésta, se lleva a cabo entre un profesional con la formación y las habilidades necesarias para facilitar el cambio psicológico, y el paciente que requiere la ayuda para aliviar los síntomas que le producen un grado de sufrimiento importante. La persona que llega a terapia, cualquiera que sea la naturaleza de sus síntomas psicológicos, se encuentra en un estado de desmoralización que puede ser caracterizado por: pérdida de la autoestima, sentimientos de incompetencia, desvalimiento y desesperanza. Esa sensación de incompetencia subjetiva deja al individuo incapaz para afrontar las demandas del medio ambiente.

Los síntomas que padecen las personas que solicitan psicoterapia son variados, afectan a la experiencia personal, la relación con los demás o dificultan de forma significativa sus actividades cotidianas. El malestar con frecuencia se manifiesta a través de ansiedad, depresión, estrés, conflictos con la pareja, dificultades en las relaciones sexuales o dan lugar a ciertos comportamientos que interfieren la vida de una persona en distintas áreas, como  las adicciones (alcohol, drogas, por ejemplo) los referidos a la alimentación (anorexia nerviosa, bulimia, etc.). Resumiendo, las circunstancias que llevan a una persona a solicitar ayuda profesional son diversas y complejas.

La psicoterapia propicia cambios congruentes con los objetivos que desea alcanzar la persona que solicita sus servicios.

Proporciona orden al caos facilitando la comprensión de ideas y acciones que habían sido confusas. Conduce a cierto alivio al capacitarla para afrontar ansiedades y tensiones que habían sido evitadas. Conduce a nuevas oportunidades para aprender modos diferentes de pensar, sentir y actuar. En definitiva, provoca que la sensación de malestar progresivamente vaya dejando paso a la de dominio y control personal.

El modo en cómo se consiga depende del problema que plantee el paciente, de las metas que quiera conseguir y en gran medida del modelo teórico seguido por el terapeuta, puesto que cada perspectiva en psicoterapia se caracteriza por un conjunto de conceptos y principios que explican cómo ocurre el cambio. La naturaleza, ritmo y objetivos de las intervenciones quedan en parte definidos por la orientación teórica del terapeuta.

Modelo teórico cognitivo-conductual

La terapia cognitivo-conductual (TCC) surge en la década de los años setenta a partir de las influencias de la psicología conductual y de la teoría del procesamiento de la información.

En la actualidad se define como la aplicación clínica de la ciencia de la psicología,  fundamentada en principios y procedimientos validados empíricamente. Es por tanto, la orientación psicoterapéutica que ha recibido mayor evidencia empírica y experimental sobre su eficacia y efectividad en una gran diversidad de problemas y trastornos psicológicos, aunque esto no excluye de la necesidad de ajustar cada tratamiento a las características y circunstancias únicas de un paciente determinado.

Este modelo teórico reúne un elevado conjunto de técnicas, terapias y procedimientos de intervención psicológica muy heterogéneos, para el tratamiento de las diversas demandas que pueden afectar a cada persona de forma individual y en su interacción con diversos contextos.

Además sirven como desarrollo y optimización de las potencialidades y habilidades del individuo, para favorecer su adaptación al entorno y el incremento de la calidad de vida.

Algunas de estas técnicas son las Técnicas Operantes, Técnicas, Desensibilización Sistemática y Relajación, Técnicas de Modelado y Habilidades Sociales, la Terapia Racional Emotiva de Ellis, la Terapia Cognitiva de Beck y las Técnicas de Afrontamiento que recogen concretamente el Entrenamiento en auto-instrucciones, el Entrenamiento en Inoculación de Estrés y la Terapia de Solución de Problemas. Los desarrollos terapéuticos pertenecientes a la tercera generación de la Terapia de Conducta incluyen procedimientos de meditación por atención o conciencia plena conocidos como Mindfulness, la terapia de Aceptación y Compromiso (ACT) y a la Terapia Dialéctico Conductual. Además  en última instancia se incorpora el entrenamiento en regulación emocional y la intención paradójica.

La TCC es un ámbito de intervención en salud que trabaja con respuestas aprendidas físicas, emocionales, cognitivas y conductuales desadaptadas que se han llevado a cabo a lo largo de un largo periodo de tiempo dando lugar a hábitos comunes del comportamiento. En ocasiones el desconocimiento de estos hábitos hace considerar a la persona que tiene poco o ningún control sobre ellos. Sin embargo este modelo terapéutico aporta que el individuo tiene responsabilidad en estos procesos que y por tanto puede controlarlos. La aplicación de sus técnicas y sus programas específicos cuentan con un tiempo limitado, que varía según la determinación del psicoterapeuta, en comparación con otras psicoterapias a largo plazo.

Al tratarse de un ámbito de mejora de la salud,  tiene a grandes rasgos una función educativa en mayor o menor grado porque muchos de sus procedimientos cuentan con módulos educativos y una función auto-evaluadora sobre su metodología y la evolución del paciente.

La modalidad de terapia cognitivo-conductual se organiza en tres fases bien definidas, evaluación, tratamiento y seguimiento.

Durante la etapa de evaluación, se recaba la información necesaria acerca del paciente para comprender la problemática que le ha llevado a solicitar nuestra ayuda. Además se determina un diagnóstico, en caso de que fuese necesario. Toda la información recogida y analizada en estas primeras entrevistas, se devuelve al paciente para que sea conocedor, se crean los acuerdos entre el psicoterapeuta y el paciente y se proponen los objetivos y prioridades del tratamiento. Esta fase suele delimitarse entre 3 y 5 sesiones.

¿En qué consiste la psicoterapia online?

Los cambios y la velocidad con que se producen son las claves que definen el marco conceptual y cultural de donde vivimos. El avance en los últimos años de las nuevas tecnologías asociadas a la comunicación y a la información está cambiando los usos y costumbres cotidianas en todos los aspectos, desde los más íntimos, hasta los laborales, de relación social, etc. Esto revela una nueva forma de entender la realidad, independientemente de la opinión personal que ocupe la incursión del mundo de internet en nuestra vida. En ocasiones puede generar una sensación de curiosidad, interés, o cierto temor ante el desconocimiento de hacia dónde se perpetúa.

Algunas tecnologías asociadas a internet como el correo electrónico, las redes sociales, o las videoconferencias, que hace 10 años atrás eran usadas por una minoría, son métodos familiares para la comunicación actual.  Además, el impacto en el sector de los servicios ha sido notable, ofreciendo a la población numerosos recursos que facilitan las gestiones diarias.

Teniendo en cuenta esta evolución, es lógico pensar que el modo online se haya establecido  en el campo de las ciencias de la salud, por lo que los profesionales de la salud mental no pueden estar ajenos a estos desarrollos tecnológicos. Las tareas relacionadas con la práctica de la psicología, entre ellas la psicoterapia y/o intervención psicológica, ya forman parte de la realidad del método online. En particular, dentro de la Psicología Clínica, se han desarrollado con éxito algunos programas y dispositivos tecnológicos con el fin de promocionar, monitorizar y mejorar el estado de salud de las personas.

Existen razones para creer que el impacto de la terapia online está siendo beneficioso para la práctica de la psicología o psiquiatría.

Sin embargo, a pesar del avance de la tecnología, es poco probable que el método cara a cara sea reemplazado en su totalidad o en una parte significativa por la terapia en línea, sino que más bien, ésta sería un modelo suplementario de provisión de servicios de atención de salud mental.

Esta forma de concebir el tratamiento psicológico plantea algunos problemas conceptuales que se generan en la práctica, como el traspaso de las técnicas presenciales al sistema online, o el debate sobre la necesidad de crear nuevos modelos terapéuticos adaptados a este sistema. Aunque hace falta mucho trabajo de investigación al respecto, existen estudios referentes, centrados la mayoría en analizar las ventajas e inconvenientes de este tipo de psicoterapia, y en realizar consideraciones éticas sobre ello. Paralelamente, se empiezan a desarrollar protocolos de intervención a través de Internet aplicados a trastornos concretos.

Existen estudios que evalúan mejoras clínicas significativas en más del 50% de los pacientes, en programas para la salud aplicados a través de Internet. Algunos ejemplos son el tratamiento de  ludopatías, adicción al sexo, el uso combinado de la relajación y solución de problemas para el tratamiento de migrañas, o los factores de riesgo del desarrollo de trastornos de alimentación en mujeres jóvenes.

Ventajas e inconvenientes

Algunas de las ventajas que ofrece el servicio de psicoterapia online son la reducción de costes económicos y períodos de espera, y la posibilidad de disponer del recurso desde donde el paciente lo desee evitando los tiempos de desplazamiento. Mayor comodidad y flexibilidad permitiendo el acceso al cuidado de la salud mental y los servicios clínicos a personas con difícil acceso o con necesidades especiales.  Se reduce el estrés o ansiedad que puede ocasionar la atención tradicional, por lo que puede ser el primer paso para que un paciente decida hacer terapia cara a cara posteriormente.

Ayuda a pacientes muy inhibidos o tímidos a expresar sus sentimientos, problemas o conflictos, y potenciando el sentimiento subjetivo de protección, respetando su privacidad e intimidad con mayor libertad.  Aunque se debe solventar que la psicoterapia online potencie el aislamiento social de un paciente, favoreciendo sus dificultades para la interacción personal que puede estar especialmente marcada para algunos pacientes con estas dificultades.

Como se puede observar en varios apartados de la web de PsicoT, existen distintas formas de ofrecer psicoterapia a través de Internet, cada una de ellas con ventajas e inconvenientes. En las intervenciones de tipo telefónico o videoconferencia se establece una interacción personal entre el terapeuta y el paciente estructurada y organizada como tal. En éstas el paciente reconoce que se ha establecido una relación o vínculo con su terapeuta. La comunicación vía videoconferencia ofrece el contacto para la interpretación de las claves contextuales de la comunicación, de manera que en la relación terapeuta paciente se pueden descodificar mensajes más allá del significado de las palabras como gestos o expresiones de la cara, que facilitan la evaluación y el diagnóstico por parte del/la terapeuta.

Las intervenciones de tipo chat, o correo electrónico constituyen una ayuda para el paciente, pero no es una forma de intervención psicoterapéutica estructurada y organizada, tal y como se presenta en el apartado modelo cognitivo-conductual de esta web.

Esto viene determinado por el hecho de que se dificulta la interacción personal entre el/la terapeuta con los matices y fases que conlleva la psicoterapia cognitivo-conductual, con reglas establecidas por las dos partes. En las consultas por correo electrónico, por ejemplo, no existe entrevista previa con el paciente propiamente dicha, la interacción es impersonal, más informal y global. Pueden darse malas interpretaciones en las palabras del texto escrito, produciendo algún tipo de daño emocional en el paciente, pudiendo por ejemplo, sentirse juzgado, sin que la comunicación no verbal del terapeuta le indique lo contrario, por lo que el psicólogo/a debe asegurarse a menudo si el paciente entiende bien y con exactitud lo que se le quiere transmitir en los mensajes de correo o chat. Además resulta más difícil trabajar por el/la terapeuta el hecho de que la persona se presente más selectivamente, eligiendo aquellos aspectos que quiere resaltar i minimizando los que no le interesa. Sin embargo, una gran ventaja es que la escritura beneficia la externalización, la desinhibición inconsciente de las defensas, estimula la auto-observación y promueve el cambio terapéutico. Además permite un registro continuo y muy fiable de las sesiones.

En cuanto a las emergencias e intervenciones en crisis, el servicio telefónico puede ser adecuado para dar atención a estas necesidades, aunque su abordaje no adecuado puede resultar peligroso/contraproducente.

Confidencialidad y ética

La psicoterapia online debe garantizar como mínimo el mismo nivel de confidencialidad, privacidad y consentimiento informado que la presencial. El hecho de que los datos se transmitan por la red, requiere de un cuidado especial. Esta información debe constar en la web así como el compromiso de respetar los requisitos legales referentes a la privacidad de la información relativa a la salud.  El psicólogo deberá aplicar el consentimiento informado en los casos en los que se recoja información personal, i guardará este documento que demuestre que así lo ha otorgado el paciente (o bien el tutor legal) y proteger su base de datos personales. En PsicoT tenemos una política de privacidad bien definida y comprometida con el cliente que puedes consultar con todo detalle en el apartado confidencialidad de la web. Los servicios prestados en PsicoT se realizan tomando las precauciones y cuidados necesarios, y con la seguridad que ofrece un servicio de calidad.  Cualquier duda acerca del servicio que aquí se ofrece puede consultarla a través de nuestra información de contacto.

Es estrictamente necesario que el paciente pueda conocer en todo momento la identidad del/la psicoterapeuta y éste/a tenga la titulación, especialización y preparación profesional adecuadas. En el apartado quiénes somos accederás a toda mi información personal y profesional.

En caso de que el/la psicoterapeuta online detecte algún tipo de situación clínica en la que la psicoterapia en línea sea contraindicada, el/la psicólogo/a, está éticamente obligado a informar al paciente de la contraindicación de este tipo de intervención, y a orientarlo y facilitarle el acceso a otras formas de atención más efectivas y apropiadas. Ya sea a través de la derivación a una intervención psiquiátrica o psicoterapéutica presencial a otro profesional de la salud en su lugar de residencia, o activar el dispositivo de atención en crisis o emergencia.

En los códigos derivados de la bioética y en los códigos propios de las ciencias de la salud, existe el principio básico y fundamental de “primero no perjudicar”, por lo que la actuación del psicólogo/a tiene un cuidado especial en no provocar un mal superior al beneficio que se espera. Otro de los principios éticos establece la obligación de ofrecer intervenciones efectivas. Estas pautas son especialmente importantes en las intervenciones online ya que puede generarse la duda razonable de que la ausencia de interacciones personal cara a cara puede constituir un hándicap en algunas situaciones profesionales, motivo por el que es conveniente reflexionar acerca de las estrategias, perfiles, y normas éticas de la interacción que se da en la psicoterapia online. El paciente tiene derecho a recibir información adecuada en cantidad y calidad para que pueda escoger libremente este tipo de intervención con total conocimiento, salvaguardar sus intereses y los estándares éticos que se han mencionado anteriormente.